Esta brujita no parece tanto una hechicera temible como una vieja bruja del bosque de carácter algo misterioso, casi tierno. El gato que lleva en brazos es lo que de verdad le da carácter.
Sostiene con cuidado en brazos un gatito atigrado, casi como si lo protegiera del frío. El contraste entre su aspecto algo extraño y curtido y la ternura con que sujeta al animalito la hace especialmente encantadora.
Tiene algo de misterio callado. Podría ser una bruja, una curandera, una anciana excéntrica que vive al borde del bosque o, quizá, las tres cosas a la vez. Su ropa parece tener historia propia: la tela de flores, el encaje oscuro, el sombrero de ala ancha y los zapatos negros puntiagudos dan la sensación de alguien que lleva muchísimo tiempo vagando por los cuentos.
Es una muñeca artística única, hecha por completo a mano, creada como un pequeño personaje y no como una simple figura decorativa. Parece alguien que tiene su casa en algún lugar más allá de la última aldea, donde empieza el bosque y las extrañas criaturitas saben exactamente a qué puerta llamar.




Impresiones de los visitantes
Deja una impresión