Esta brujita parece llevar varios cientos de años viviendo al borde de un bosque muy oscuro y haber reunido por el camino unos cuantos secretos.
Su pelo blanco, alborotado como una nube, su rostro tan expresivo y su sonrisa algo pícara le dan un carácter inconfundible de otros tiempos. Lleva una blusa amarillo vivo bajo un chaleco marrón rústico, y capas de tela gastada y texturada forman su larga falda. Por todo el atuendo hay pequeños detalles repartidos: una llave de aire antiguo, un colgante en forma de corazón, cadenas, pequeños amuletos que parecen huesos y un gran adorno en forma de calavera que cuelga cerca del bajo de la falda.
Su ropa tiene un aspecto envejecido a propósito, algo andrajoso, que la hace parecer menos una bruja de cuento tradicional y más una extraña caminante que lleva años reuniendo objetos curiosos de lugares olvidados.
La muñeca está hecha por completo a mano: la cara, las manos, la ropa, el pelo y los accesorios en miniatura se han hecho y acabado a mano uno por uno. Un armazón de alambre en su interior permite mover y colocar con suavidad brazos y piernas.
Es una muñeca artística única, creada como un pequeño personaje y no como una figura de producción en serie. Nunca habrá otra exactamente igual.




Impresiones de los visitantes
Deja una impresión